Tus máquinas avisan antes de romperse. El problema es que nadie las escucha. Nuestro servicio de mantenimiento predictivo capta temperatura, vibración, presión y corriente desde el control de tu equipo, detecta cuándo algo empieza a ir mal y te da tiempo para actuar antes de que pare la producción.
Otros proveedores necesitan instalar sensores externos, cablear una red paralela y montar una plataforma de software que tu equipo no conoce. Nosotros ya estamos dentro del PLC y del SCADA de tu máquina. Solo añadimos lo que falta:
Leemos lo que el PLC ya sabe — temperaturas de motor, corrientes de variador, tiempos de ciclo, presiones — y añadimos lo que no: sensores de vibración, termopares adicionales, medidores de caudal. Sin plataformas externas. Todo dentro del control que ya tienes.
Cada máquina tiene un patrón normal. Cuando una vibración sube donde no debería, una temperatura tarda más en bajar o un ciclo se alarga sin motivo aparente, el patrón se rompe. Nosotros lo vemos antes de que tu equipo de planta lo note.
Una alerta en el SCADA. No cuando la máquina ya ha parado, sino cuando el dato dice que va a parar. Tu equipo de mantenimiento tiene días — a veces semanas — para programar la intervención sin urgencias.
Cada máquina habla su propio idioma. Estas son las señales que más información dan sobre su estado real:
Un rodamiento que empieza a fallar vibra distinto. Un eje desalineado también. Lo detectamos mucho antes de que el operario oiga ruido o note calor.
Un motor que se calienta más de lo habitual está pidiendo atención. Puede ser lubricación, sobrecarga o ventilación obstruida. La tendencia importa más que el valor puntual.
El variador ya mide la corriente. Solo hay que escucharle. Un consumo que sube progresivamente indica desgaste mecánico o deterioro de aislamiento. Sin añadir hardware.
Una caída en el circuito hidráulico o neumático es fuga, junta desgastada o bomba deteriorada. Lo sabemos antes de que el operario vea la mancha de aceite en el suelo.
El termómetro general de la máquina. Si tarda más en hacer lo mismo, algo ha cambiado. Un sensor lento, un actuador que pierde fuerza, un ajuste que se ha movido.
Datos que nadie mira son datos que no existen. Nuestro trabajo no acaba en captar: acaba en que la persona correcta reciba la información correcta a tiempo.
Los datos de condición aparecen donde tu equipo ya mira: en el mismo SCADA de producción. Sin herramientas nuevas, sin formación extra. Un operario que supervisa la línea ve también el estado de salud de la máquina.
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Un valor puntual no dice mucho. Una tendencia de tres meses dice todo. Registramos cada variable en el tiempo para que puedas comparar el hoy con el antes y ver hacia dónde va.
Si usas un sistema de gestión de mantenimiento, conectamos las alertas para que generen órdenes de trabajo automáticamente. El umbral se supera y la orden se crea. Sin llamadas, sin correos, sin olvidos.
Una parada no planificada en una línea de esterilización no es solo tiempo perdido: es producto a la basura y un lote que no sale. Aquí el predictivo no es lujo, es necesidad.
La calidad del bloque depende de que la presión y la temperatura estén exactamente donde deben. Una desviación que pasa desapercibida hoy es un lote defectuoso mañana.
Husillo desgastado, cilindro con holgura, resistencia que pierde potencia. En una extrusora, el deterioro es gradual hasta que un día no lo es.
Cualquier máquina con partes que giran, empujan, calientan o comprimen. Si tiene un control, podemos escucharla.
Esa cifra es lo que te ahorras. Cuéntanos qué máquinas quieres monitorizar y diseñamos un plan de mantenimiento predictivo a la medida de tu planta.