Un operario con una pistola lectora no es trazabilidad. Es una persona apuntando datos que puede equivocarse, retrasarse o directamente no registrar. La trazabilidad industrial automatizada captura el dato en cada punto del proceso sin intervención humana: marca la pieza, lee el código, registra la operación y envía la información al sistema de gestión. Desde que el producto sale de la línea de fabricación hasta que el pallet llega al almacén, cada unidad queda registrada.
La trazabilidad empieza donde se captura el dato. Si ese punto depende de una persona, el dato es tan fiable como la persona. Nosotros integramos los medios de captura directamente en la línea:
Grabado láser, micropercusión o inkjet directamente sobre el producto o el envase. El código viaja con la pieza, no con una etiqueta que se puede caer o borrar. Códigos 1D, 2D (DataMatrix, QR) y texto legible.
Aplicación de etiquetas con código de barras, QR o RFID en el punto exacto del proceso. Sin operario posicionando etiquetas a mano. El sistema sabe qué etiqueta poner, dónde y cuándo.
Cámaras y scanners fijos integrados en la línea que leen cada código sin que nadie apunte nada. Si el código no se lee, la pieza no pasa. El dato llega al PLC en tiempo real.
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Cada lectura se verifica: ¿el código es correcto? ¿coincide con la orden de fabricación? ¿el lote es el esperado? Si algo no cuadra, el sistema lo detecta en el acto.
Trazar el producto en la línea de fabricación no sirve de nada si luego se pierde en el almacén. Cubrimos la cadena completa:
Cada operación queda registrada: qué pieza se ha procesado, en qué estación, con qué parámetros, a qué hora y por quién. Si mañana hay un recall, sabes exactamente qué lote está afectado y dónde ha ido cada unidad.
La pieza se mete en una caja, la caja en un pallet. Cada nivel de embalaje tiene su código y su relación con el contenido. Sabes qué piezas hay en cada caja y qué cajas hay en cada pallet.
El pallet entra en el almacén con su código leído automáticamente. Cuando sale para expedición, queda registrado cuándo, a qué cliente y en qué transporte. La cadena se cierra.
Los medios de captura (marcado, etiquetado, lectura) son el cuerpo. La integración con el control de planta es el cerebro:
Las cámaras de visión no solo leen códigos: inspeccionan calidad y verifican que el marcado es legible. Trazabilidad y control de calidad en el mismo punto de la línea.
El autómata coordina la captura: sabe cuándo marcar, cuándo leer y cuándo desviar una pieza que no ha pasado la verificación. Todo sincronizado con el ciclo de producción.
Los datos de trazabilidad se visualizan en el SCADA: qué lote se está produciendo, cuántas unidades van, cuántas rechazadas. Visibilidad en tiempo real para producción y calidad.
Los datos de trazabilidad llegan al sistema de gestión: órdenes de fabricación, consumos de material, identificación de lote, registro de expediciones. El dato nace en la línea y llega a tu sistema sin que nadie lo teclee.
Trazabilidad de lote obligatoria. Recall selectivo. Cumplimiento de normativa FDA, GMP e IFS. Cada envase trazable desde la materia prima hasta el punto de venta.
Cada pieza con su código, cada operación registrada, cada parámetro archivado. La trazabilidad es parte del certificado del componente.
Cada bloque trazable desde la formulación: qué materias primas, qué proporciones, qué condiciones de proceso. El QR del bloque cuenta toda su historia.
Cualquier proceso donde necesites saber qué has producido, cuándo, con qué y adónde ha ido. Si hoy esa información está en la cabeza de alguien o en un Excel, tienes un problema.
Si la respuesta es «más o menos» o «depende de quién esté en planta», necesitas trazabilidad de verdad. Cuéntanos qué produces, qué necesitas trazar y cómo capturas el dato hoy. Te proponemos un sistema que funcione solo.